Diecisiete parajes

Crónica | Fotoensayo

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Reportaje

Estepa patagónica

En Chubut, los pobladores de la Estepa Patagónica se preparan durante meses para enfrentar el frío, pero el frío se impone. Muchos de ellos solos, a veces olvidados, muchas otras incomunicados, resisten a las inclemencias del invierno y a la desolación del paisaje.

Sopla una corriente gélida que nos entumece.

Salimos de Esquel con el cielo cerrado, cinco grados bajo cero y tormentas amagando desde la madrugada. Las cumbres más altas están cubiertas de nieve. Tomamos la 40, mítica ruta que atraviesa el país. El pavimento está roto y las curvas son tan antojadizas como peligrosas. Un buen rato después nos desviamos y entramos a la provincial número 4. Desde ahí, ripio hasta nuestro destino: Cushamen.

En los postes de los alambrados, con paciencia nos miran pasar los caranchos.

Al acercarnos al pueblo la vegetación y la gama de colores se reducen, pero el paisaje no pierde majestuosidad. Predominan ocres. La estepa gana terreno e intimida.

El piloto de la camioneta es Rafael Cretton, Operador de Comunicaciones y muy buen conductor. Conoce la región y sabe moverse en ambientes hostiles para los extraños. Es scout. Me va anticipando nombres y características de las principales estancias que franqueamos. Todas tienen un patrón común: Benetton.

Con las estancias que posee en el país, el Grupo Benetton suma más de 850.000 hectáreas: un territorio tan grande como Puerto Rico, o casi cuarenta veces la superficie de la Ciudad de Buenos. Es el mayor holding extranjero en la región.

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—No hay forma de saber si están bien o…

María Eugenia no completa la frase, tal vez para exorcizar un presentimiento negativo. Piensa en los pobladores de la zona, pero aún más en las ancianas Antichipai. La desvela saber que la última información que tuvo de ellas es de tres semanas atrás, cuando un vecino del paraje contiguo pasó a ver si necesitaban algo. Le hicieron un pedido de abasto, que el José les llevó en su Renault 12.

María Eugenia Hube es secretaria comunal de Cushamen, aunque también hace de trabajadora social, psicóloga y promotora de salud, además de ser madre. Por teléfono, casi como en una confesión, le describe la situación a Viviana, amiga íntima que vive en Esquel y forma parte de una agencia humanitaria. Habla en tono apesadumbrado. Le dice que el clima empeoró, que al pueblo aún se puede llegar, pero que el resto de caminos están intransitables y los diecisiete parajes que les toca atender permanecen incomunicados. Están desbordadas y le pide consejo, auxilio, algún apoyo.

—No hay internet, apenas si alguno tiene de esos Nokia 1100 y agarra algo de señal en las cuestas. Solo les llega Radio Nacional, pero si nieva, como ahora, no pueden salir ni para mandar recados o pedir ayuda.

Viviana no espera más.

Antes de las primeras nevadas, en la reunión del Equipo Nacional de Respuesta a Emergencias (ENRE) propuso un proyecto de provisión de kits de abrigo.

Experiencias de años anteriores le hacían suponer que se repetiría la crudeza invernal. La oenegé había estoqueado frazadas y mantas térmicas. Ahora recolectaban alimentos. El Reporte de Situación ya indicaba necesidades puntuales, pero la llamada de María Eugenia detonó la ansiedad vasca de Viviana. Cuelga y activa la señal roja en el ENRE.

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«18 Crónicas Patagónicas» es una antología que reúne lo mejor del periodismo narrativo de la región. Un hito en el trabajo que hace años viene impulsando la FPP para que la Patagonia sea narrada cada vez mejor por las y los cronistas patagónicos.

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